¡Bendito Cacao!
Es sencillamente perfecto. No produce acné, no hace engordar, no provoca caries ni adicción, sólo placer. Es el fruto del cacao, que nos invadió en todas sus formas, durante el Cuarto salón del Chocolate.
¿Quién no ha tenido alguna vez la fantasía de ir a una fábrica al estilo de Willy Wonka, el excéntrico chocolatero?
Tan sólo pensarlo se transforma en toda una delicia. Y así fue para las miles de personas que colmaron los más de 20 stands que conformaron el Cuarto Salón del Chocolate y que llegaron hasta esta feria con un solo fin: degustar la mayor cantidad de chocolate como les fuera posible.
Fue un verdadero paraíso de sabores, texturas y de toda clase del más puro y exquisito chocolate que podamos imaginar. Fue más allá de nuestra imaginación y pasó a ser un mundo de fantasías, lleno de mazapanes, alfajores, cuchuflís, galletas, frutas confitadas y por supuesto, el protagonista: el deseado chocolate.
Las mejores marcas y escuelas del mundo del café, caramelos y cacao invadieron con sus delicias, transformando esta feria en un evento inolvidable para toda la familia... incluso nosotras que vivimos en dieta. Y ante tanta tentación, no quedó más alternativa que utilizar esa estrategia que nunca nos falla: "Mañana comienzo la dieta".
Sabores habían de todo tipo, desde mazapán con merquen o pistachos, hasta alfajores de nuez coñac y damasco amareto, sin dejar de mencionar los chocolates especiales para diabéticos, sin lactosa ni manteca. "El chocolate es una delicia, como un placer culpable, pero es un vicio indudable, se come uno y debe comérselos todos", declara Rosemarie Cayo, de La Varsovienne.
Una buena dosis de endorfinas
"Creo que la gente gusta del chocolate por lo que provoca en nuestro organismo, es sabido que da una sensación de placer, de relajo. Dentro de nuestro diario vivir: con tanto correr, problemas económicos, exceso de trabajo; llegar en un momento del día y saborear un bombón, es una pequeña medicina que da un instante íntimo en que reflexionas y te calmas. Es una buena inyección de energía", confiesa Mónica Abarca artesana de Monchocolat, quien de paso, asegura que el chocolate mientras más amargo y puro, es mejor.
Mónica, al igual que Willy Wonka, son buenos chocolateros; y conocen muy bien sus efectos en nosotras. Cuando nuestro paladar detecta el sabor del chocolate derritiéndose en la boca, hacen que el cerebro produzca endorfinas, drogas naturales que libera el cuerpo para que te sientas bien.
Por otra parte, el chocolate contiene poderosos antioxidantes llamados fenoles. Pero no todos los chocolates son iguales. Mientras más oscuro y más fino sea el chocolate más fenoles contiene.
De ahí la importancia de comer un buen chocolate y que surjan ideas como las de esta feria. Consuelo Maldonado de Sernatur, nos explica que "este salón tiene como fin promover el consumo de un chocolate de calidad, el que debe contener más de un 50 por ciento de cacao".
Por lo demás, el chocolate no produce acné, no hace engordar, no produce dolor de cabeza, no provoca caries, no provoca insomnio y no crea adicción, sólo placer. Con todos estos beneficios, sobran argumentos para escondernos en ese rincón preferido de nuestro hogar para deleitarnos con su dulce sabor.